"Lágrimas Negras" es el título de una canción clásica del repertorio cubano, compuesta en los años 30 por el músico Miguel Matamoros (1894-1971) y que permanece indeleble en la memoria: "Aunque tú me has dejado en el abandono / aunque tú has muerto todas mis ilusiones...". Pero "Lágrimas Negras" es también el título del disco que presentan el legendario pianista cubano Bebo Valdés y el cantaor Diego "El Cigala". Una joya que tiene detrás una apasionante historia.
El álbum "Lágrimas Negras" es un proyecto de "Calle 54 Records", con Fernando Trueba al frente, lo que significa que es una historia de sentimientos apasionados. El de Fernando Trueba hacia la música latina es de dominio público desde que dirigió el filme "Calle 54", reflejo de una pasión vital. El flechazo de Diego "El Cigala" con Bebo Valdés y la canción "Lágrimas Negras" lo cuenta el cineasta en su particular "diario de sesiones" de la grabación que documenta y enriquece este disco, como lo enriquece y documenta el texto escrito por Ángel González. "Es una extraordinaria amalgama en la que la canción antillana suena a cante, y al revés", dice el poeta ovetense.
Estos apasionamientos encadenaron otros y el resultado es el disco de un pianista cubano de 84 años y un cantaor español 50 años más joven. El álbum contiene nueve canciones que son clásicos, con la participación de músicos de primerísima fila. El contrabajista Javier Colina y el percusionista Piraña dejan su sello en casi todas las canciones. Pero en "Lágrimas Negras", canción que da título al disco, aparece el saxo de Paquito D'Rivera y la percusión de lujo de Tata Güines, Changuito y Pancho Terry. También hay boleros como "Inolvidable","Se Me Olvidó Que Te Olvidé" o "Corazón Loco", popularizado en su día por Antonio Machín y hoy recreado con Niño Josele a la guitarra flamenca.
Promovido por la Cadena MTV a finales de los
80, su programa estrella "Unplugged" significó la consolidación de la música en
directo y en acústico en TV. Si hasta ese momento el videoclip y las actuaciones
en "playback" formaban la base estructural de la mayoría de espacios musicales en
las televisiones de todo el mundo, "Unplugged" rompe con este sistema para
ofrecer a sus millones de seguidores en todo el mundo la música en su estado más
puro. Artistas y grupos nuevos, pero con proyección y otros ya consagrados,
fueron los beneficiarios de este programa que, por otra parte, cuidó hasta el
extremo los aspectos más exigentes de una realización televisiva de calidad
(sonido, movimiento de cámaras, decorados, iluminación, etc.). El prestigio y
éxito de la serie, llegó con los conciertos de Paul McCartney (91) y Eric
Clapton (92). De alguna manera, dos grandes artistas relanzaban su carrera a
través de este programa de televisión. En el caso de Eric Clapton, fue
galardonado con seis premios "Grammy", ("Álbum del año", "Vocalista de rock masculino", "Mejor canción de rock", además de otros tres por la grabación de "Tears In Heaven"), por el disco editado sobre su concierto
"Unplugged", siendo su álbum más vendido en todo el mundo a lo largo de su
amplísima trayectoria discográfica. En el 2000, la revista "Q" lo puso en el número 71 de la lista de "Los 100 mejores álbumes británicos de todos los tiempos".
Hace 30 años que Pedro Guerra comenzó a cantar en Güímar, su pueblo natal en Santa Cruz de Tenerife. Diez años después, corría 1993, llegó a Madrid. Bajó del avión con su guitarra y una maleta llena de canciones. La ciudad estaba viva y muy pronto corrió el rumor de que un canario de 27 años causaba grandes revuelos en pequeños escenarios. Todo el que se acercaba por locales como "Libertad 8" podía asistir a una comunión desconocida entre artista y público. Canciones como "El Marido De La Peluquera", "Peter Pan", "Greta", "Deseo", "2000 Recuerdos" o "Contamíname" eran cantadas por todos de principio a fin, envueltos en una burbuja emocional que impactaba. Pedro Guerra había llegado para renovar y refrescar la canción de autor.
Han pasado tres décadas desde que Pedro Guerra comenzó a cantar en las islas, para unirse después a sus compañeros de "Taller Canario". Antes, a los 14 años, había compuesto la música de su primera canción ("Cathaysa") con letra de su padre. Desde entonces, la música española se ha enriquecido con una discografía impecable de 13 álbumes llenos de canciones cuidadas con mimo y precisión de artesano y creadas a golpe de inspiración y guitarra.
Recuperando aquella misma esencia, sólo voz y guitarra, Pedro Guerra publica el triple CD "30 Años", con 54 canciones grabadas en directo que recorren tres décadas de una de las trayectorias más consistentes que ha dado la música en España. Un álbum antológico que no se limita a la recopilación. Hay seis canciones nuevas, otras cantadas a dúo, algunas recuperadas de aquellos primeros tiempos de "Taller Canario"…
"Durante la gira que hice solo de "El Mono Espabilado", pensé en grabar algunos conciertos utilizando un sistema portátil diseñado para grabar en cualquier lugar con la misma calidad", explica Guerra. "Actuar sólo con mi guitarra es perfecto porque te permite cantar cada día lo que quieres de tu repertorio, de las canciones escritas desde que comencé en 1983, cuando debuté en Tenerife. En esta gira compuse canciones nuevas y rescaté del pasado. Grabé en diferentes conciertos, en diferentes ciudades y países: España, Costa Rica, Colombia, Puerto Rico, Bolivia, Venezuela, Estados Unidos… En auditorios en los que había 900 personas o 200".
El primer concierto se grabó en mayo de 2012. Fueron ocho meses grabando y seleccionando lo mejor cuando Pedro Guerra regresaba a Madrid. Las canciones con artistas invitados se grabaron con el mismo formato y en directo en el "Estudio del Piso de Abajo" que Pedro Guerra tiene en Madrid, aunque algunos (Bunbury, Silvio Rodríguez, Lenine, Pedro Aznar, Rogelio Botanz, Javier Ruibal) grabaron las voces en sus ciudades y las enviaron. La voz de Ángel González fue extraída del disco "La Palabra En El Aire".
"El criterio ha sido que cada uno de los tres discos pueda escucharse con sentido de obra cerrada, independiente de los otros dos. Son como tres conciertos, uno en cada CD", continúa Pedro Guerra. "Hay seis canciones nuevas: "El País De Los Desempleados", "Casandra", "Cuna Vacía", "Morir Contigo", "El Viaje" y "Mar de Mármara". Otros temas tienen un significado muy especial: "Zapato Roto" parece nueva pero tiene 25 años; "La Lluvia De mis Botas" también fue grabada en aquellos años, al igual que "Cathaysa" que fue mi primera canción, la compuse a los 14 años con letra de mi padre y la grabé con "Taller Canario"… Todas conviven en un proyecto común y la esencia es la misma, desde "Cathaysa" a "Casandra", 30 años después.
Y Pedro Guerra continúa: "Me apetecía hacer una revisión de mi obra sólo con guitarra. Puedo, me encanta hacerlo y hay una parte de mi público que me lo agradece. Llevo 30 años y es un buen momento para hacer un resumen.
Cuando me embarco en este proyecto es porque creo que hay canciones como para soportar tres CD. Canciones que no envejecen o que envejecen muy bien. Es el objetivo. El sueño de todos es ser Lennon y McCartney, canciones con un nivel de calidad total y que se escuchan hoy igual que hace 40 o 50 años. Que no pierden la capacidad de emocionar".
En los 3 CD de "30 Años" hay canciones de todos los discos de Pedro Guerra y algunas (pocas) que no sólo llevan su firma. "Amor En Vena" tiene letra de Javier Álvarez y música de Pedro Guerra y en "Miedo" también aparecen los nombres de Lenine y Rodney de Assis. "Así Nunca Volvió A Ser" es poesía de Ángel González, "Pasaba Por Aquí" es un clásico de Luis Eduardo Aute y "A Primera Vista" está compuesta por Chico César. Todas las demás, letra y música de Pedro Guerra.
En el álbum aparecen textos de diferentes personas que comentan la obra, la personalidad y el impacto de la obra de Pedro Guerra. Ahí están Daniel Rabinovich, de Les Luthiers (“Y su mirada brillante sigue sorprendiéndome como entonces”), Iñaki Gabilondo (“Como es bien sabido, Pedro Guerra canta sólo para mí”), Andreu Buenafuente (“Pero, de repente, Pedro Guerra coge la guitarra y captura el tiempo. Y se convierte en alguien especial”), Enrique Vila-Matas (“Escuchar a Pedro Guerra como hago desde hace tantos años equivale a saber que el planeta es un mundo abierto para los que se desplazan”), Juan Diego Botto (“La primera vez que escuché Huesos lloré. Era como mezclar a Juan Gelman con César Vallejo. Hoy aún me emociono al escucharla”), Ismael Serrano (“Un muchacho de Güimar que abría todas las ventanas, tendía sábanas blancas, nos enseñaba a cantar”), Juan Cruz Ruiz (“El tiempo lo ha acompañado con la dignidad de la música”), Fernando González Lucini (“Consiguió, de alguna forma, darle un aire limpio y renovado a la canción popular”), Silvio Rodríguez (“Gracias por tu exigencia propia”), Víctor Manuel (“Le invitamos a cantar durante la grabación en el Palacio de los Deportes de Gijón. Canta Dibujos animados y los diez mil, boquiabiertos, se lo comen”), Benjamín Prado (“Yo sólo me fío de las canciones que me engañan; las que al pasar de largo te llevan con ellas; las que me atacan por la espalda; las que cortan a traición como un cuchillo de cocina; las que me apuntan a los pies y me dan en la cabeza… Todas las que prefiero de Pedro Guerra son así. Y son muchas. Y están aquí”)… Y también escriben Soledad Gallego-Díaz, y Carlos García Gual, y Juan Luis Arsuaga…
Palabras que son un reflejo de la capacidad de las canciones de Pedro Guerra para formar parte de la vida de las personas. Canciones que llegan de álbumes como "Golosinas" (1995), "Tan Cerca DeMí" (1997), "Raíz" (1998), "Mararía" (1998), "Ofrenda" (2001), "Hijas De Eva" (2002), "La PalabraEn El Aire" con Ángel González (2003), "Bolsillos" (2004), el DVD "De Golosinas A Bolsillos" (2005), "Vidas" (2008), el CD+DVD "Vidas En Vivo" (2009), "Alma Mía. Versiones Vol.1" (2009), "Contigo En La Distancia. Versiones Vol. 2" (2009) y "El Mono Espabilado" (2011).
Fue en 1983 cuando Pedro Guerra comenzó su carrera, cofundando en 1985 el colectivo "Taller Canario" con Andrés Molina, Rogelio Botanz y Marisa Delgado. Han pasado 30 años y la figura de Pedro Guerra con su guitarra ya forma parte de nuestra memoria y de nuestra realidad cotidiana. Sus canciones han marcado a más de una generación y muchas aparecen en el álbum "30 Años" con la misma esencia con que nacieron, con el mismo aliento, con la misma capacidad de emocionar. A voz y guitarra. Porque, como dice Pedro Guerra: "lo importante es ser capaz de hacer una canción que pueda ser cantada con una guitarra, en cercanía, sin artilugios. Nuestro género, nuestro estilo, es así". Lo demás son añadidos...
Vaya Con Dios es un grupo belga que destaca por su mezcla de estilos y sonidos elegantes, así como la voz distintiva de su cantante principal, Dani Klein. Es uno de los grupos musicales belgas más afamados, habiendo vendido más de 7 millones de discos y más de 3 millones de singles.
Se fundó en 1986 pero desde 1991 Vaya Con Dios giró alrededor de la cantante, letrista, productora y líder del grupo Dani Klein, reforzada por una selección de músicos variantes, Dirk Schoufs, (bajo) y Willy Lambregt, (guitarras).
El primer single del trío "Just A Friend Of Mine" (1987), entró en los primeros puestos de las listas en Bélgica y fue todo un éxito en Francia. Después de este primer éxito, Lambregt abandonó el grupo, bien antes del álbum de debut de 1988 Vaya Con Dios se completó y fue sustituido más tarde por Jean-Michel Gielen. Este primer álbum, producido por los propios Schoufs y Klein, se encontró con una crítica variada, generalmente porque era muy ecléctico y difícil de clasificar. Sin embargo, tenía muy buena acogida en varios países europeos y sostuvo tres singles más.
El álbum de continuación de 1990 "Night Owls" fue otra vez producido por Klein y Schoufs, y lanzó tres singles. "Nah, Neh, Nah", una mezcla de gypsy, jazz y rock, sacó ganancia de la cobertura radiofónica pesada en Europa MTV. "What's A Woman?", una balada profunda, recorrió Europa y consiguió ser número uno en los Países Bajos y Bélgica.
En 1991, Schoufs y Klein tuvieron desavenencias irreconciliables, causando la salida de Schoufs del grupo. Schoufs murió unos meses más tarde, el 24 de mayo de 1991 con sólo 29 años, a causa de un cóctel de barbitúricos, alcohol y drogas.
A partir de aquí, Klein dejó el grupo con Gielen y varios músicos. No obstante, grabó un nuevo álbum con Vaya Con Dios haciendo, al mismo tiempo, interpretaciones cada vez más internacionales debido a su creciente popularidad . En 1992 llegó "Time Flies" producido por propio Klein. Otra vez se extrajeron tres singles, entre ellos el dramático "Heading For A Fall" que tuvo éxito en varios países.
El álbum cuajó muy bien en Europa alcanzando el número uno en Suiza y consiguiendo el "Disco de Platino" en cuatro países, resultando ser el álbum de la banda más acertado. El año 1993 avanzó con la primera gira internacional de Vaya Con Dios.
En 1995 Klein, todavía logró grabar un cuarto álbum: "Roots And Wings", lanzando tres singles. El álbum es aún más profundo integrando, al mismo tiempo, influencias de la música árabe e india. Otra vez había conseguido éxito en la carta de presentación del álbum en varios países europeos.
En 1996, Klein dejó la música debido a una sobrecarga de trabajo acompañada de una pérdida repentina de cabello, pero pronto volvió a retomar el pulso del grupo y en 2014 Dani Klein realiza su última gira internacional bajo la fórmula de Vaya Con Dios.
"The Ultimate Collection", es la síntesis de todos estos años y un viaje musical indispensable para el oyente ecléctico en busca de una música sin etiquetas.
El primer álbum de la cantante Neuza, "Flor di Bila", nos desvela los secretos de los ritmos de la isla de Fogo, como el talaia baxo, el rabolo o samba. En "Trabessado", uno de los títulos importantes del álbum, Neuza nos ofrece la ocasión de descubrir el "curcutiçan", un juego vocal tradicional entre voces femeninas y masculinas, donde se maneja ironía y provocación al desafiar la mujer al hombre sobre su virilidad. Neuza recupera esta tradición campesina en compañía de Michel Montrond, autor compositor y cantante.
Neuza nació en 1985 en Praia, capital de Cabo Verde, donde su madre había venido para vivir unos años antes en busca de mejores condiciones de vida, mientras cantaba en los bares para sobrevivir. Neuza se quedaba al cuidado de sus hermanas mayores en una casa humilde de piedra recubierta con paja.
A los seis años, Neuza pierde a su madre a consecuencia de los excesos con el tabaco. Es su madrina quien la educa hasta el fin de los estudios entre la isla de Santiago y la de Fogo.
En la memoria y en el corazón, Neuza ha guardado el sonido de las melodías que ella siempre oyó cantadas por su madre. Pero si ella aprendió temprano las canciones tradicionales de la isla de Fogo, ella misma ha apartado la vista del canto y de la música para vivir una vida común, con un trabajo normal, como para escapar del destino trágico de la madre y, sobre todo, para protegerse cuando ella misma debió atender a las necesidades de su hija pequeña.
A la edad de 24 años, en el pequeño restaurante donde trabajaba, terminan por convencerla a tomar el micro y a cantar para el público. Nerviosa, Neuza se presta al juego y, día tras día, seduce a más espectadores.
Neuza se presenta en un local de la capital, invitada por el músico Manuel de Candinho, y recibe ahí su primer sello de artista marcando así un momento de gran importancia en su vida. Se presenta en otros pequeños conciertos en los cuales una noche Djo da Silva viene a escucharla aconsejado por unos amigos. El encuentro es decisivo para Neuza, ya que el productor de Cesaria Évora le propone la grabación de su primer álbum.
"Flor di Bila" se grabó íntegramente en Fogo, isla cuya esencia corre por las venas del álbum y a la que es transportado el oyente.
Cesária Évora, nacida el 27 de agosto de 1941 en la ciudad portuaria de Mindelo, en la isla de São Vicente (Cabo Verde), es una cantante conocida con el sobrenombre de "La reina de la morna".
También es conocida como "La diva de los pies descalzos", debido a su costumbre de presentarse descalza sobre los escenarios, en solidaridad con los sin techo, las mujeres y niños pobres de su país. El blues cabo-verdiano de Cesária Évora habla, en general, de la larga y amarga historia de aislamiento del país y del comercio de esclavos, así como de la emigración ya que se dice que el número de cabo-verdianos que vive en el exterior es mayor que la población total del país.
La voz afinada de Cesária Évora, acompañada de instrumentos que dan un toque melancólico, resalta lo emocional en su música y los oyentes que no entienden su lengua consiguen percibir las emociones en sus canciones. En 2004 ganó el premio Grammy al "Mejor Álbum de World Music" contemporánea. En 2007 el presidente de Francia Jacques Chirac le otorga la medalla de la legión de honor.
Poniendo el oído justo sobre la combinación de estos elementos, leídos desde un
filtro latino más cosmopolita que mexicano, se construye este encuentro.
La música de Cantuária se dirige al detalle sensitivo y la exuberancia, por eso esta curiosa cita se ve reforzada por el refinamiento tímbrico acústico, los silencios y las texturas ingrávidas o angulosas creadas por su compañero de viaje. El emparejamiento entre ambos, como no podía ser de otro modo, trasmite una comunión cálida pero también impregnada de un misterioso palpitar. Hay una química inmediata entre las guitarras acústica y eléctrica en los temas más elocuentes del proyecto, "Mi declaración", "Lágrimas mexicanas" y "Lágrimas de amor".
Al cantar Cantuária no esconde su pasado bossanovista y se acerca lánguidamente a la canción tradicional en español (de Machín al mismo Caetano Veloso). La erudición instrumental, (en " La curva" y en "Aquela mulher"), los ritmos cruzados entre la cultura afroamerindia y la combinación fluida de samba-bossa sostienen el diálogo a dos voces. Si la esencia brasileña se hace más evidente hacia el final, es allí, en "Briga de namorados", donde aparecen, como saliendo de una tupida selva, las recreaciones oníricas de Frisell.
En suma, un encuentro distinto, susurrante y apasionado, enfático en lo romántico, con las cadencias descompasadas del también guitarrista neoyorquino Marc Ribot. Sonidos cautivadores que nos devuelven el mensaje persuasivo y cómplice entre dos músicos que no saben de fronteras.