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04 agosto, 2014

JOAQUÍN SABINA - "19 DÍAS Y 500 NOCHES" (ESPAÑA - 1999)

Se puede afirmar sin temor al yerro que en España el año 1999 fue, en lo musical, el año Sabina. Su magnífico álbum "19 Días Y 500 Noches" le aúpa a los primeros puestos de las listas de ventas apenas sale al mercado, y su increíble capacidad para cambiar registros -en esta ocasión con el tema que da título al disco, una pegadiza y canalla rumba de desamor y disipación que engancha a todos aquellos que la escuchan y que se convierte una vez más en himno urbanita- le consagra definitivamente como un autor heterodoxo al que no se puede incluir en ninguna de las categorías musicales existentes, pues toca todos los palos y demuestra en cada nueva incursión una maestría que, en su caso, parece provenir de lo más profundo de sí; de un talento innato, único, que le hace desarrollar con brillantez unas ideas que rozan la genialidad, y que parecen guiarse por un más difícil todavía que él siempre resuelve -al menos en apariencia- con suma facilidad.

Nadie esperaba el arrollador éxito que supondría "19 Días y 500 Noches". El cambio de producción -aquí apenas participaron De Diego y Varona- le vino a los versos del jienense como anillo al dedo. Alejo Stivel,(ex-Tequila y recién convertido a productor), convenció a Sabina de que debía cantar con su voz natural, sin maquillaje ni edulcorantes, que se olvidara de utilizar una voz impostada, que fuera él mismo. Este detalle fue, sin duda, uno de los grandes aciertos del disco.


No sólo en lo vocal se nota la mano de Stivel, en lo musical sufrió una mutación considerable. Por fin se escuchaba un disco lineal, compacto pensado como obra única, casi conceptual. Si asociara el disco a un color eligiría el gris. Todo suena melancólico, sentido, romántico, fracasado. Todo huele a whiskie y humo, a añoranza, a tristeza, a barra de bar. Y en realidad Sabina hace lo de siempre, canciones de todo tipo. Pero pese a lo heterogéneo de la propuesta, Stivel le da un sentido unitario, una atmosfera Gotham que lo envuelve todo. Y hay rumba, ranchera, rap, rock… hay de todo. Pero un todo uniforme.

 


16 julio, 2014

JOAQUÍN SABINA - "FÍSICA Y QUÍMICA" (ESPAÑA - 1992)

Para muchos, estamos ante el mejor disco de Sabina o al menos así fue durante mucho tiempo. Gustos y preferencias aparte, en este disco vemos a un Sabina que juguetea con rancheras y ritmos de "jazzclub" en algunos momentos y que, entre canciones de amor y desamor, nos cuela temas existenciales como la forma de vivir o la imaginación como forma de vida.

Ya, desde el inicio, nos acaricia como un arrullo en "Y Nos Dieron Las Diez", humedeciendo las córneas y la memoria, (real o ficticia), con un ritmo de ranchera suave que nos evoca a las aventuras vividas en un verano cualquiera, esas aventuras furtivas, esos recuerdos escurridizos.
Pero cambia repentinamente el registro Sabina con una audaz "Conductores Suicidas", donde la gente de mala vida tiene un sitio privilegiado. Se dice que está dedicada a Manolo Tena.

Tan simpática como perecedera y casi caduca, "Yo Quiero Ser Una Chica Almodóvar" pasa sin pena ni gloria. Siguen una hermosa "A La Orilla De La Chimenea", intimista y compuesta para acurrucarse con alguien en un sofá, y "Todos Menos Tú", que va de más a menos, empezando por un listado de pintorescos personajes, para acabar con un deje medio "funk", pasando a ser una canción menos excepcional de lo esperado en un principio, pero en cualquier caso bastante bien resuelta.

Con un parecido muestrario de estampas, Sabina nos construye un crisol de vivencias y rutinas extraordinarias que se han fundido en otro de sus clásicos: "La Del Pirata Cojo" nos invita a vivir otras vidas sin movernos de nuestro asiento; para seguir con "La Canción De Las Noches Perdidas" que es un trago de cinismo con regusto a Martini. Siguen dos canciones poco destacadas pero nada desdeñables: "Los Cuentos Que Yo Cuento", que recrea la historia de Adán y Eva con bastante guasa y un ritmo movido, y "Peor Para El Sol", que con bastante más pausa habla sin pelos en la lengua del muchas veces tratado tema de las infidelidades y la vida nocturna.

Con un pincel sombrío y una desolada paleta de colores "Amor Se Llama El Juego" nos cuenta el terrible sentimiento de melancolía y de falta de ilusión en una pareja: "Amor se llama el juego en el que dos juegan a hacerse daño", escribe el jienense sentando cátedra y sabiendo que nadie va a rebatirle.

Cierra el disco con un alegato al vivir despreocupado, "Pastillas Para No Soñar" nos cuenta entre rasgueos de guitarras cómo podemos existir mucho tiempo sin haber vivido. Con este tema cierra uno de los discos más rotundos y bien planificados de Sabina, que durante mucho tiempo estuvo entre los más celebrados, admirados y aplaudidos de su carrera.




06 julio, 2014

SERRAT & SABINA - "EL SÍMBOLO Y EL CUATE" (ESPAÑA - 2013)

"El Símbolo Y El Cuate" fue rodado en España, Argentina, Chile, Perú, Uruguay y México y fue estrenado con muy buenas críticas en la edición del Festival de Cine San Sebastián. Como es obvio suponer, Serrat es el "Símbolo" para toda una generación, que lo venera como un referente, además de la huella que dejó en su exilio mexicano. En Argentina y Chile sigue vivo el recuerdo de su compromiso contra los regímenes militares, que le declararon persona no grata. Mientras, Sabina es el "Cuate", esa palabra tan mexicana que describe al amigo, el colega, el cómplice para los mexicanos. Llegó más tarde a América, pero su poesía y actitud canalla sedujeron a un público que abarca varias generaciones. "El Símbolo Y El Cuate" es un viaje con dos artistas distintos y cómplices a través de un continente que ha vivido grandes cambios y donde han echado raíces profundas.

El director revela que la película sirve de excusa para explicar la historia de la relación de amor de los dos músicos con América Latina, y la huella que ha dejado en sus protagonistas. Para ello, también se apoya en imágenes de archivo, canciones de épocas distintas y testimonios de amigos como el actor argentino Ricardo Darín, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, entre muchos otros. Hay episodios poco conocidos, como la gira de Serrat en un motor-home durante su exilio mexicano en 1976 -en los estertores del franquismo- y el viaje frustrado del catalán a Chile para apoyar la campaña contra Pinochet en el plebiscito de 1988. Y en el caso de Sabina, la primera entrevista televisiva que concedió en 1985, y su presencia en el Zócalo de la Ciudad de México para recibir a la multitudinaria marcha zapatista de 2001.

En 2007 los cantantes se unieron en la gira "Dos Pájaros De Un Tiro", gira que repitieron en 2012 con el título "Dos Pájaros Contraatacan". La cinta resume nueve meses de convivencia y de conciertos que dieron ambos cantantes. Fue la ocasión perfecta para mostrar lo que el continente americano significa para ambos y lo que ambos significan para el continente americano.



En palabras de Francesc Relea, El rodaje de "El Símbolo Y El Cuate"  no fue precisamente un camino de rosas. "No son tipos fáciles ni complacientes. Pero son fascinantes, incombustibles, y dispuestos a dar guerra hasta el último día".